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domingo, 3 de julio de 2016

Los autocaravanistas sufren las malas prácticas de una minoria

Algunos autocaravanistas desconocen o hacen caso omiso del Código de la Buena Práctica 

A pesar de que los clubes se esfuerzan en recalcar dichas normas; por desgracia, algunos usuarios de autocaravana siguen sin entender que el perjuicio es para todos los autocaravanistas. 

Ante todo, no se trata aquí de esgrimir una voz acusadora contra los autocaravanistas, sino de proteger nuestra imagen, puesto que la mayoría somos responsables y correctos. Debemos lograr que todas las poblaciones que visitemos crean en nosotros y deseen volver a vernos. 

Las asociaciones autocaravanistas reciben quejas
Como autocaravanista, precisamente porque nos afecta a todos, a pesar de que nunca hubiera deseado escribir este artículo, conviene reconocer la ineludible necesidad de corregir estos hechos. Ha llegado a tal punto que las quejas son dirigidas por escrito a algunas de las principales asociaciones de autocaravanistas en distintas partes de España.
Ciertamente, las acusaciones que se vierten contra algunos usuarios de autocaravana no se pueden tomar a ligera. Es menester que haya un cambio de actitud en las malas prácticas que relacionan a una minoría del colectivo autocaravanista. 

La buena imagen del autocaravanista es nuestro mejor sello de identidad
Si bien es cierto que en muchas ocasiones han existido -y existen- extraños intereses (por no decir otra cosa), desde ciertos estamentos, con el fin de acusar o perseguir sin motivo a los autocaravanistas. Sin embargo, es evidente que aquí estamos hablando de algo muy distinto, nos referimos al buen hacer que debemos mantener los autocaravanistas en las zonas visitadas.

La tipificación de sanciones podría mejorar la situación
Sabido es que cuando un autocaravanista comete una transgresión, lo primero que hacen los ayuntamientos es acusar a todo el colectivo. Una de las actuaciones que se les ocurre, muy a menudo, es prohibir el estacionamiento en todo el municipio. Es evidente que esto es injusto. Pero la cosa sería totalmente distinta si el autocaravanista en cuestión abonase la correspondiente multa. 
Conviene aclarar que, en general, no existe una tipificación de multas a nivel nacional relacionadas con el autocaravanismo, como sucede con las infracciones de tráfico.
Seguramente, muchos creen que las cosas no se solucionan con multas, pero lo cierto es que no seríamos todos responsables de la mala acción de unos pocos.
Por mala fortuna, está comprobado que la palabra no siempre es suficiente para erradicar ciertas conductas.

Las malas prácticas
Las malas prácticas consisten en el mal uso que una minoría de autocaravanistas hace de su vehículo. Por este motivo, es necesario hacer hincapié sobre las situaciones que se deben evitar: 

  • No aparque en zonas en las que no está permitido (especialmente si dice prohibido autocaravanas); incluso aunque usted crea que es injusto, esa posibilidad debe dirimirse a través de los cauces correctos. Es imposible obtener algo a cambio, si empezamos rompiendo las reglas.
  • Cuando esté aparcado en zona pública, no coloque cuñas estabilizadoras en las ruedas, no despliegue mesas, sillas ni ningún otro objeto; en definitiva, no disponga de espacio que exceda el perímetro de la autocaravana.
  • Sobre todo, tenga en cuenta que no debe acampar en sitios que no están autorizados para tal fin. 
  • Respete las zonas que visite, no aparque delante de los escaparates ni obstruya ninguna exposición o exhibición de los comercios; más aún, en calles estrechas y con poca acera para los peatones.
  • Sea amable con el vecindario en las zonas que visite; aparte de que es correcto mantener las formas, ello hace que mantengamos una buena imagen y que deseen volver a vernos.

Muchas de las mencionadas recomendaciones puede parecer triviales, si bien es cierto que no es nada nuevo, pero conviene recordar que se trata de convencer a esa minoría de usuarios de autocaravana del grave perjuicio que están causando a todo el colectivo.

Apoyemos el esfuerzo de nuestros clubes
El deterioro de nuestra imagen solo beneficia a nuestros detractores, incluso ponemos en riesgo los lugares donde ya existen áreas de autocaravanas. Es más, no interesa tirar por la borda todo el esfuerzo que hacen los clubes autocaravanistas y sus colaboradores.

José I. González, 
autocaravanista

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