¿Qué es el "slow travel" o turismo lento?
Principios
Un aspecto central del significado y el concepto de turismo lento parece ser el cambio de enfoque, pasando de la búsqueda de una cantidad y volumen de experiencias durante las vacaciones a la calidad de experiencias menos numerosas y más significativas. Una experiencia turística podría definirse como "lenta" cuando la intención es descubrir las características particulares de un lugar, respetando la localidad y sus habitantes, sin caer en la nostalgia del pasado ni en el kitsch comercial. Los turistas lentos voluntariamente reducen su ritmo en beneficio del medio ambiente y de experiencias auténticas. Dimensiones importantes para la definición de turismo lento son: transporte lento, lugares lentos y comida lenta. Es decir, es buen ejemplo para disfrutar de las cosas y tomarse la vida con más calma, para evitar el acelerón colectivo que está padeciendo nuestra sociedad.
Se sostiene que el transporte lento debería implicar un viaje sin prisas, sin horarios ni itinerarios turísticos estrictos. Los lugares lentos se refieren a las ciudades que ofrecen a los turistas la posibilidad de sumergirse en la vida local. Los turistas pueden disfrutar en una autocaravana -que es una de las formas ecológicas de viajar- o pueden alojarse con una familia anfitriona para que aprendan a través de un tiempo tranquilo y relajado con los lugareños, o también pueden optar por hoteles ecológicos. El componente de actividad en cualquier tipo de turismo lento se basa más en el conocimiento y el aprendizaje que en la diversión; por lo tanto, el turismo lento también puede ofrecer una experiencia intelectual, ya que los visitantes pueden repensar activamente la vida moderna y el significado del tiempo.
Teniendo en cuenta las dimensiones mencionadas anteriormente, se describen los siguientes principios del turismo lento:
- Minimizar la distancia de viaje;
- Maximizar el tiempo disponible para el viaje;
- Relajar la mente;
- Comer en restaurantes locales;
- Comprar en mercados locales o directamente a los productores;
- Aprender nuevas habilidades; minimizar la mecanización y la tecnología;
- Experimentar la autenticidad;
- Minimizar la huella de carbono.
La lista no es exhaustiva, pero cuantos más elementos estén presentes, más lentas podrían considerarse unas vacaciones.
Desarrollo del fenómeno
El turismo lento es una consecuencia del movimiento slow, surgido del movimiento slow food fundado en Italia por Carlo Petrini en 1986. El turismo lento se desarrolló como una nueva forma de turismo durante la década de 1990 con el nacimiento del movimiento Cittaslow (ciudades lentas), que ha desempeñado un papel fundamental en su desarrollo al ofrecer destinos alternativos certificados para promover un ritmo y un estilo de vida más lentos. El turismo lento se desarrolla de diferentes maneras en distintas regiones y ciudades, y está más amplificado en países con una alta concentración de ciudades diseñadas con este estilo.
En 2007 el World Travel Market y Euromonitor identificaron el turismo lento como una nueva tendencia para Europa Occidental, observando que se estaba extendiendo a Estados Unidos y Latinoamérica. Se pronosticaba que el turismo lento seguiría creciendo en popularidad, convirtiéndose en una alternativa a las vacaciones más tradicionales, con una tasa de crecimiento anual compuesta estimada del 10%.
Motivación
La investigación "motivación y objetivos del turismo lento" descubrió los estímulos generales del turismo lento: relajación, autorreflexión, evasión, búsqueda de novedades, interacción y descubrimiento. Las personas participan en viajes lentos para buscar experiencias novedosas a través de nuevas temporalidades, nuevos lugares y nuevas personas que les ofrecen sensaciones de emoción, aventura y estimulación emocional.
La apreciación de la comida y el sabor locales es fundamental para la experiencia del turismo lento, y la comida puede considerarse un factor de atracción. Factores culturales como la cultura y el patrimonio locales también desempeñan un papel crucial en la motivación. Los turistas lentos tienen fuertes motivaciones físicas: evitan el estrés y los entornos ruidosos, y se centran en actividades que involucran cuerpo y mente (por ejemplo, senderismo, ciclismo). El deseo de desconectar física y mentalmente de las rutinas y obligaciones diarias puede ser una motivación dominante para viajar. El desarrollo personal es otro factor motivador. Al disminuir la velocidad en el nuevo contexto físico y social, el viajero también puede querer identificar su propio estatus, obtener conocimientos sobre sí mismo, mejorar sentimientos de crecimiento personal y experimentar una identidad auténtica.

