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El futuro del autocaravanismo en España

Deseo subrayar que el siguiente artículo no pretende reflejar ninguna lección para nadie. Tan solo intenta transmitir la opinión de un autocaravanista.

En los últimos tiempos estamos siendo testigos de una cierta confusión en el mundo del autocaravanismo; debería ser perfectamente evitable. ¿Qué sucede? Naturalmente, sin minusvalorar el esfuerzo de algunos clubes (que a falta de algo mejor hacen lo que pueden), los autocaravanistas estamos percibiendo una sensación de desamparo con desmesuradas acusaciones por parte de algunos sectores que lo único que aportan son lamentables y fútiles andanadas de dimes y diretes que no ayudan a crear un buen ambiente. 

Desacuerdos y desencuentros
Por desgracia, podríamos también hacer un paralelismo con la historia de España, continuos desacuerdos y desencuentros con muy poca objetividad para el fin último que debería unirnos: el bien de todos los autocaravanistas españoles a nivel nacional, no solo de cada región (o, si se me permite la expresión, alejémonos de lo que serían pequeños reinos de taifas), tal como está sucediendo actualmente.

Proyectos conjuntos
Con un pequeño análisis nos damos cuenta de que para tener proyectos conjuntos no es necesario que una entidad esté supeditada a otra, contrario a lo que generalmente se cree y que, sin duda, está resultando tan nocivo para nuestros intereses. Evidentemente, las alianzas no por eso van ser menos efectivas; por el contrario, dichos proyectos estarían mucho más reforzados ante las autoridades por un acuerdo unánime y común a todas las entidades federadas. Mientras no pensemos a nivel nacional solo generaremos normativas distintas que crearan más confusión para los autocaravanistas. El resultado de estas acciones serán normativas en 17 regiones con el consiguiente galimatías para el autocaravanismo.

Por el bien común de los autocaravanistas
A cada entidad federada (más allá del ruido mediático que generan algunas algunas personas, a las que conviene ignorar), se deben reconocer las gestiones, si son en pos del autocaravanismo; como también se deben admitir los errores que se hayan cometido por parte de federaciones o clubes. Ese sería un buen comienzo, si se diera el caso, para quienes fueran los actores de una acción conjunta. Por encima de todo, debemos estar preparados para reconocer que todo cuanto se haga es por y para el autocaravanismo en general. Esto es bien sencillo, nuestras entidades son sin ánimo de lucro, aunque es bien sabido, creo que es importante recordarlo. Es decir, son para el bien común de los autocaravanistas. 

En conclusión
Me atrevo a decir que el gran cambio del autocaravanismo debería ser el cometido de la Federación que ostenta la representación a nivel nacional, y digo debería porque en las actuales circunstancias no parece posible.
No obstante, podemos continuar como hasta ahora o dar un paso hacia delante y formar algo serio y duradero. No debemos olvidar que el autocaravanismo apenas está comenzando y aún le quedan muchos proyectos, más allá de las posibles normativas regionales. Nadie va perder credibilidad ni el protagonismo que en rigor le corresponda, alejémonos de los miedos y hagamos un trabajo bien hecho. A pesar de que lo aquí manifestado para algunos personas puede parecer utópico, nadie puede negar que es lo deseable. Estoy seguro de que al final los autocaravanistas agradecerían esa buena gestión.

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